jueves, 23 de julio de 2009

Abuelos

Desde que tengo uso de razón -no conviene concretar la fecha- he sentido especial predilección por las historias de mis mayores. El respeto que me inculcaron mis padres por preservar su turno de palabra, se fue consolidando de la mano de mi admiración por sus revelaciones. Como escuché decir una vez a Buenafuente, "alguien que ha sobrevivido a la vida merece nuestro más absoluto respeto".

Pero, por supuesto, no todo ha sido ejemplar en mi comportamiento. No fueron pocas las ocasiones en las que pude menospreciar la sabiduría de la experiencia, y fue entonces cuando el destino y su justicia silenciosa me pusieron en mi sitio. "Para otra vez ya lo sabes, rey", tuve que recordarme en el trayecto hacia la misma piedra con la que tropecé tiempo atrás.

He conseguido detectar esa ironía con la que nuestros mayores observan la vehemencia y el ímpetu con el que encaramos nuestras decisiones, sabiendo que pronto sucumbirá ante la paciencia y la reflexión. Tal vez pronto me ocurra lo mismo y no sé si me entusiasmará comprobar que me siento uno de ellos. Mayor. Quién sabe si antes que viejo.

Cita postuaria: "La experiencia no tiene valor ético alguno, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores". (Oscar Wilde ,1854-1900)

2 comentarios:

Marcado dijo...

sin duda eres nieto de ese hombre

H_Romero dijo...

Eso dicen, Marcado. Me enorgullece que opines así.

Un placer tenerte por aquí. Te esperamos más a menudo.