miércoles, 2 de marzo de 2011
Equilibrio entre vida y trabajo: el poder de las pequeñas cosas
lunes, 23 de agosto de 2010
Empieza una nueva etapa
En este momento concluyo una etapa tremendamente fructífera desde el punto de vista profesional, que espero que me conduzca hacia nuevas alternativas en las que seguir trabajando con la máxima dedicación y con la convicción de seguir aprendiendo para ampliar mis recursos profesionales.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Me acuerdo de vosotros
miércoles, 7 de julio de 2010
Cuánto vale nuestro tiempo
El coste de mi tiempo y el precio de la felicidad
Suena de nuevo el despertador. Es lunes y no queda más cojones que volverme a levantar. Otra vez me esperan ocho horas de trabajo, que al final, suponen mucho más que simplemente ocho horas. En la oficina está mal visto oler mal, y con el calor que hace por las noches en mi apartamento, hace que la ducha sea indispensable. Teniendo en cuenta que para llegar al edificio donde trabajo tengo algo más de una hora y que amablemente me dejan dos horas para comer, en total son cerca de trece horas las que dejo trabajando cada lunes.Digo cada lunes, pero la verdad es que si fuera únicamente cada lunes no me supondría un gran trauma. La realidad es mucho peor. Las mismas horas que empleo el lunes las tengo que emplear el martes, el miércoles, el jueves e incluso el viernes. Cada día con el cansancio del día anterior y únicamente pensando en que cada vez el fin de semana queda más cerca.
Al final, son un total de sesenta y cinco horas a la semana que tengo totalmente ocupadas cuarenta y siete semanas al año. Si al menos mi trabajo fuera gratificante no tendría queja alguna, pero la realidad no es esa. El trabajo que tengo simplemente es el resultado de una serie de decisiones que tomé en un momento dado evitando únicamente opciones a priori peores. Lo bueno es que al menos el tiempo que paso en mi trabajo no sufro, y la compañía es agradable, pero haciendo contrapeso está la fuerte desazón de saber que cada noche cuando llego a casa no me siento gratificado por el trabajo que he hecho.
Cierto es que todos los meses recibo religiosamente mi nómina, lo que me permitiría, si quisiera, presumir de no tener problemas económicos. Pero el dinero no es felicidad, ni tampoco ayuda en exceso. Lo más preciado que tengo en esta vida es el tiempo y, por mucho dinero que gane, no podré comprar de ningún modo esas sesenta y cinco horas que cada semana trabajo para emplearlas en algo mucho más gratificante...[continúa aquí]
viernes, 7 de mayo de 2010
Para trabajar en un medio no hay traje que valga
- Mantén una buena red de contactos en el sector
- Gestiona tu propia página web
- Genera marca a través de Twitter, Facebook y LinkedIn
- Profesionaliza tus cuentas en redes sociales
- Conoce a fondo el medio de comunicación
- Planifica argumentos para venderte
- Comprende el SEO
- Domina los temas de actualidad
- Viste correctamente, pero huye del traje
- Prepárate para responder a ¿por qué quieres trabajar en un medio de comunicación cuando la industria se hunde?
miércoles, 17 de marzo de 2010
La madre de todos los blogs
A la madre de familia numerosa le tocó el otro día ir a un viaje de trabajo. Llevaba tiempo en dique seco y notaba ya que le estaban creciendo raíces (además de hijos).
- No te va a dar tiempo a hacerlo todo en un día, vas a tener que quedarte a hacer noche. ¿Te importa?, le preguntaron.
- No, claro que no, respondió la madre de familia numerosa, con una voz que trataba de ser firme y profesional. En realidad le hubiera gustado decir: No, claro que no, todo lo contrario!!!!. Pero no lo hizo.
Cuando se lo contó al padre de las criaturas también tuvo que reprimir su entusiasmo ("No queda otro remedio, he intentado hacerlo todo en un día, pero ha sido imposible", siguió diciendo en tono serio y profesional). Y también tuvo que fingir un poco al despedirse de los niños una mañana lluviosa (el mediano incluso intentó hacer una escena aferrándose al trolley para evitar que se marchara su Mamáaaaaaaaaaaaaa). "¿No te da pena dejar a los niños?", le había preguntado una compañera de trabajo. Y ahí sí que respondió sin disimulos, consciente de que se arriesgaba a que la llamaran madre desnaturalizada: "Pues mira, no, ninguna, más pena me doy yo que estoy sin dormir y estoy al borde de la muerte por agotamiento". Al fin y al cabo, para ser madre, buena o mala, es condición indispensable estar viva. Y a ser posible en buen estado de salud.
Iba con una agenda de entrevistas cargadísima, con un largo viaje en coche por delante, y, sin embargo, su ánimo era como si se fuera de vacaciones. ¡Que me voyyyyyy! Durante la semana previa al viaje, con emoción de adolescente, había ido acumulando libros, revistas, música que llevarse al viaje (de dos días y una noche. Una noche). Su destino era una ciudad feotona, sin nada que ver ni visitar, y lo agradeció porque así nada le distraería de su plan al terminar el trabajo: encerrarse en la habitación del hotel. Ni cine, ni teatros, ni restaurantes de moda podrían desviarla de su camino. Con determinación férrea a las nueve y media estaba ya recluida en su habitación. Abrió el trolley para ver los libros que había traido, le echó un vistazo a uno, pero enseguida decidió aprovechar para hacer lo que verdaderamente le apetecía: Dormir. Dormir. Toda una noche entera ante sí. Sin ruidos. Sin lloros. Sin miedos. Sin toses. Sin biberones. Sin chupetes perdidos. Sin peluches extraviados. Sin pijamas meados.
Y se durmió en los brazos de Morfeo (que no los hubiera cambiado ni por los de George Clooney). Como no estaba acostumbrada a dormir toda una noche seguida se despertó varias veces, lo cual aumentaba más el placer de pensar que podía volver a dormirse, porque nadie iba a echarse a llorar, nadie iba a tener miedo, ni a mearse, ni a tener sed, ni pesadillas.
Y al amanecer se despertó como nueva, aunque con la cabeza embotada, sin duda por la falta de costumbre de dormir tanto. Y por la tarde cuando regresó a casa y sus hijos la recibieron entusiasmados como si regresara de vencer una guerra, los quiso más todavía. Y mejor, sin duda. Que cuando se ha dormido todo se hace mejor.
martes, 9 de febrero de 2010
"Por una vida digna, sé ex periodista"
lunes, 10 de agosto de 2009
El macho trepador en Pocomás Magazine
martes, 9 de junio de 2009
Cuando vamos a estar a la altura de nuestros trabajadores
Cita postuaria: "La recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho". (Jonas Edward Salk, 1914-1995)"...Ya durante el mes de Mayo, me encontraba en un poquito de bajón. De hecho, el día 8 el blog cumplió dos años (y el 14 yo cumplí los 45) y ni siquiera tuve ganas de escribir aunque fuera una nota. La verdad es que sigo sin tener demasiado claro si vale la pena seguir escribiendo esta bitácora. No lusers, no news.
Una cosa que si tengo clara, es la absoluta invisibilidad del parado a partir de los 40 años. He presentado currículos a todo lo que pudiera parecerse a un trabajo y ni por esas. Unas veces porque “no reunes exactamente el perfil solicitado” (es decir, que a menos que te traigas la cartera de clientes que tenías, lo tienes claro) y otras “porque tu CV supera con creces lo necesario para cubrir el puesto ofertado” (o sea, buscamos a alguien que apenas sepa leer y escribir y al que le podamos pagar el sueldo mínimo y haga horas extras sin cobrar y a final de mes ponga el culo si nos apetece).
Me he encontrado incluso con gente que en cuanto llega a la línea del CV donde aparece tu fecha de nacimiento, lo aparta y te suelta lo de “ya le llamaremos”, lo cual no deja de ser un elegante eufemismo para decirte “si esperas que te llamemos, lo llevas claro”..."
martes, 19 de mayo de 2009
Estamos rodeados
Hay que ser burro salvaje para decir soberana gilipollez. Si no te parece bien la medida, cojonudo, adelante con tu disconformidad. Pero, como mínimo, lo que debes hacer es proponer alguna alternativa, gañán. Resulta que este purista de la preservación del medio ambiente no ha tenido en cuenta las miles y miles de familias que viven directa e indirectamente de la fabricación y mantenimiento de vehículos a motor. Si pretende proponer un debate profundo, que lo haga sin necesidad de recordarnos tan elocuentemente que venimos del simio. Por supuesto que el chollo que han tenido o tienen algunos con la dependencia del transporte privado de los combustibles fósiles es censurable y hasta punible. Qué a estas alturas de la película podríamos haber reemplazado la contaminación del petróleo por gasóleo a base de piel de legumbre; seguro. Pero llevar el escenario de una medida a la desesperada para salvar el culo y el mendrugo de pan a muchas familias, a si en las ciudades se debe o no utilizar el vehículo particular es de mentecatos. Pido encarecidamente que con la que está cayendo se incorporen sistemas de control de imbecilidades. La figura de un moderador en cada medio no estaría nada mal. Tendría potestad para interrumpir cualquier intervención de alguien mandándolo a la puta calle sin derecho a réplica. Nunca mais, cap de fava amb orelles, que esto no es el Club de la Comedia. Ya espero ansioso a ver quién será el primer perjudicado que denunciará la futura informatización de las escuelas españolas, aludiendo a un supuesto fomento del mercado negro de portátiles a precio de ganga.
viernes, 1 de mayo de 2009
Trabajadores y apaleados
Tal fecha como hoy conmemoramos cada año el Día Internacional de los Trabajadores. Manda huevos de corral que con cerca del 18% de la población activa en el paro -y lo que te rondaré morena- tengamos que leer noticias tan miserables como la que recoge La Huella Digital:
Escribe Rubén Santamarta: «Cerrado el primer trimestre de un
año clave para la banca española, las seis mayores entidades financieras
españolas han finalizado con unas ganancias cercanas a los 4.700 millones de
euros. O, lo que es lo mismo, un beneficio diario que supera ligeramente los 52
millones de euros en plena crisis internacional. Es, en una jornada, poco menos
que el presupuesto anual de Ferrol»... [Sigue en La Voz de
Galicia]
Suscribo las palabras de Nacho de la Fuente: hay que joderse.
Cita postuaria: "Cuanto mayor la riqueza, más espesa la suciedad". John Kenneth Galbraith, 1908-2006)
sábado, 11 de abril de 2009
Empleo a golpe de clic
Para profundizar en la materia podéis consultar también los blogs Hablemos de talento y MonReal.






















