[...] "Corría 2007 cuando se dio la ocasión propicia para abandonar la casa de la calle Pradillo, que ya no reconocía como propia. Escolar, el padre, me acogió en 20 minutos y me hizo subdirector. Mi salida de El Mundo coincidió con el final del largo litigio judicial que mantuve con la dirección del periódico por prohibir mi presencia en La mirada crítica. El veto se produjo a raíz de un programa en el que denuncié la manipulación que el periódico hizo sobre la incidencia de la huelga general del 20 de junio de 2002 en la redacción, además de confesar que me sentía “avergonzado” porque los ejemplares del diario fueran trasladados ese día en furgones del Cuerpo Nacional de Policía desde la imprenta hasta algunos puntos de distribución. El proceso judicial se prolongó durante casi cinco años y concluyó con una sentencia del Tribunal Constitucional que condenó a la dirección del diario por vulnerar mi derecho a la libertad de expresión"... [+ en Dirección Contraria]
[...] "Las cifras son escalofriantes: desde noviembre de 2008 se han presentado 17 Expedientes de Regulación de Empleo y 34 medios han cerrado, viéndose afectados más de 3.300 profesionales. Algunos expedientes han sido especialmente importantes como el del Grupo Zeta, con más de cuatrocientos afectados, el diario ABC, del Grupo Vocento, que tiene intención de reducir su plantilla en más de doscientos trabajadores, de los cuales, 84 serán periodistas y el de Unidad Editorial que ha despedido a 164 trabajadores. Uno de los últimos expedientes de regulación firmados ha sido el de la Voz de Asturias, que ha despedido a 36 trabajadores que representan el 54 % de la plantilla. Este periódico, que pertenece al Grupo Zeta, ya se había visto afectado por el recorte global que hizo el grupo a nivel nacional, despidiendo a 14 periodistas. Ahora además se enfrenta a su posible compra por Mediapro, editor del periódico Público.
Los datos oficiales son aún más desalentadores, según el Servicio Público de Empleo Estatal, en enero de 2009 había 4.169 periodistas apuntados al paro y en enero de 2010 la cifra es de 5.513, el aumento en un año ha sido del 32,24%"... [+ en El Remedio De Los Media]
sábado, 6 de marzo de 2010
La prensa como contrapoder: realidad o ficción
lunes, 16 de noviembre de 2009
La prensa me da la razón
viernes, 10 de julio de 2009
La foto que nunca debió revelarse
Cita postuaria: "La conciencia es el mejor libro moral que tenemos". (Blaise Pascal, 1623-1662)
martes, 2 de junio de 2009
Euros por palabras
La Huella Digital recoge un artículo, como mínimo, de intensa digestión con la firma de nada menos que Arturo Pérez-Reverte en XLSemanal. Trata de la situación actual del periodismo patrio o apátrida, según se mire, y su vinculación con los tentáculos empresariales. Pasen y lean. Y opinen, por supuesto.
Cita postuaria: "La corrupción del alma es más vergonzosa que la del cuerpo".(José María Vargas Vila, 1840-1933)Eché los dientes profesionales al principio de los setenta, dando tumbos entre lugares revueltos y un periódico de los de antes; cuando no existían gabinetes de comunicación, correo electrónico ni ruedas de prensa sin preguntas. En aquel periódico, los reporteros buscaban noticias como lobos hambrientos, y se rompían los cuernos por firmar en primera página. Se llamaba Pueblo, era el más leído de España, y en él se daba la mayor concentración imaginable de golfos, burlangas, caimanes y buscavidas por metro cuadrado. Era una pintoresca peña de tipos resabiados, sin escrúpulos, capaces de matar a su madre o prostituir a su hermana por una exclusiva, sin que les temblara el pulso. Y que a pesar de eso –o tal vez por eso– eran los mejores periodistas del mundo.Nunca aprendí tanto, ni me reí tanto, como en aquel garito de la calle Huertas de Madrid, que incluía todos los bares en quinientos metros a la redonda. Algo que no olvidé nunca es que los periodistas –los buenos reporteros, sobre todo– corren juntos la carrera, ayudándose entre sí, y sólo se fastidian unos a otros en el esprint. Ahí, a la hora de hacerse con la noticia y enviarla antes que nadie, la norma era –supongo que todavía lo es– no darle cuartel ni a tu padre. Eso no excluía el buen rollo, ni echar una mano a los colegas. Los directores y propietarios de radios y periódicos tenían sus ajustes de cuentas entre ellos, pero a la infantería esa murga empresarial se la traía bastante floja. Hasta con los del ultrafacha diario El Alcázar nos llevábamos bien, y cuando estábamos aburridos en la redacción y telefoneábamos diciendo «¿El Alcázar? Somos los rojos. Si no os rendís, fusilamos a vuestro hijo», reconocían nuestra voz y se limitaban a llamarnos hijos de la gran puta.
Eran otros tiempos. Y nosotros, a tono con ellos, éramos cazadores de noticias de primera página, conscientes de que la vida nos había llevado a Pueblo como podía habernos llevado a La Vanguardia, Ya, Arriba, Diario 16 o –ignoro si había uno– el Eco de Calahorra. Sabíamos incluso que un día u otro, por azares de la vida, podíamos ir a parar a cualquiera de ellos. Cada cual tenía sus ideas particulares, por supuesto; pero estamos hablando de periodismo. De pan de cada día y de reglas básicas. Éstas incluían aportar hechos y no opiniones, no respetar en el fondo nada ni a nadie, y ser sobornables sólo con información exclusiva, mujeres guapas –o el equivalente para reporteras intrépidas– y gloriosas firmas en primera. En el peor de los casos, los jefes compraban tu trabajo, no tu alma. Ser periodista no era una cruzada ideológica, sino un oficio bronco y apasionante. Como habría dicho Graham Greene, Dios y la militancia política sólo existían para los editorialistas, los columnistas y los jefes de la sección de Nacional. A ellos dejábamos, con mucho gusto, la parte sublime del negocio.El resto éramos mercenarios eficaces y peligrosos. Con tales antecedentes, comprenderán que ahora, a veces, largue la pota. Es tan perversa la política actual que la frontera entre información y opinión, alterada en las últimas décadas por un compadreo poco escrupuloso con los partidos y la gentuza que en ellos medra, se ha ido al carajo. Contagiados del putiferio nacional, algunos periodistas de infantería se curran hoy el estatus sin remilgos. Tal como está el patio, según el medio que les da de comer, se ven obligados a tomar partido, de buen grado o por fuerza, alineándose con la opción política o empresarial oportuna. Antes podían manipularte un titular o un texto; pero al menos lo defendías como gato panza arriba, ciscándote en los muertos del redactor jefe, que además era amigo tuyo. Un buen periodista podía pasar sin despeinarse de Arriba a Informaciones, o al revés. Lo redimía el higiénico cinismo profesional. Ahora, el salario del miedo incluye succionar ciruelos con siglas e insultar a los colegas como si la independencia personal fuera incompatible con el oficio. Secundar a la empresa hasta en sus guerras y disparates. Así, redactores culturales que antes sólo hablaban de libros o teatro escriben también columnas de opinión donde atacan a este partido o defienden a aquél; y hasta el becario que trajina noticias locales debe meter guiños en contra o a favor, demostrando además que se lo cree de verdad, si quiere seguir empleado. El otro día me quedé patedefuá cuando, en el programa del tiempo de una televisión privada, su presentador –meteorólogo o algo así– introdujo un chiste político a favor de la empresa donde curra. También resulta educativo comprobar que dos o tres columnistas de un prestigioso diario afecto al actual Gobierno, hasta ayer mismo dispuestos a tragárselo todo, han bajado unánimes, como un solo hombre y una sola mujer, el incienso a un punto más tibio, adoptando cautas distancias desde que la página editorial de su periódico empezó a incluir críticas hacia el presidente Zapatero. Obligaciones de empresa aparte, los hay también que nunca pierden ningún tren, porque corren delante de la locomotora.
martes, 5 de mayo de 2009
A todo cerdo le llega su San Martín
A todo cerdo le llega su San Martín
Uno de los placeres más elementales del ser humano, y no por ello menos reconfortante, es tomar un café y mientras ojear la prensa. Como humanoide en vías de humanización (aunque no me aseguran la plaza) procuro tomarme en serio eso de los placeres y a ello me puse. Manda bemoles que me haya tocado empezar por éste. A lo que iba. “Señorita, un expreso por favor”, solicité pausadamente al camarero de cuyo sexo no quiero acordarme. Para adaptarme a la vida moderna siempre que pido algo a alguien sin haber reparado visualmente en su sexo, lo hago en género femenino para no herir sensibilidades. Además, con ello consigo que si es un rapaz no me conteste -lo que ya es de agradecer, acostumbrados a leer en las páginas de sucesos noticias como “Fulano pidió la hora a Mengano y éste le hizo un lifting instantáneo con los nudillos”-. Y si es una paloma tal vez aproveche el viaje para traerme junto con la carga un mensaje con la cuenta, invitándome a abrirme más pronto que tarde. Si el tiempo es oro, es todo un detalle que alguien que no sea mi psiquiatra se preocupe para que lo aproveche, sólo fuera de la consulta por supuesto. Lo cierto es que al leer la prensa uno se siente reconfortado y aprovecha para agradecer a todas sus divinidades, incluso a las inmateriales, la suerte que ha tenido por estar en ese lugar y a esa hora repasando los periódicos y no haciendo otra cosa de poca relevancia, y por tanto susceptible de ser noticia. Existe una prueba empírica que te deja el cerebro contracturado si reparas en ella. Sujeta el periódico con una mano y con la otra señala una página al azar. ¡A qué adivino lo que estás leyendo! Algo sobre una quiebra multimillonaria que manda más gente al paro que concursantes fracasados de OT padecemos, o un ingreso en prisión del cerrajero de la finca colindante con la Consejería de Altos Vuelos sin Paracaídas que también se lo ha llevado calentito, una pelea multitudinaria entre los partidarios de Blackberry y Iphone con lanzamiento de carcasas tuneadas o el agravamiento de la salud de un pollo que cree tener algo de cerdo mientras suspira para que su gatita, que se encuentra hecha unos zorros, no padezca de lo mismo. Total, una auténtica mascarada con tintes de guiñol de “pague usted uno y –por favor se lo pido- llévese la docena”.
No temáis. Ya lo decía mi profesora de música: si colocas bien los dedos no cabe fallo posible. Y así debemos hacerlo: colocarnos bien las yemas en los oídos a fin de conseguir una mejor visión. No sé si sirve de algo pero como decir sandeces está de moda, me apunto al caballo ganador. Es de agradecer (aunque no sé muy bien a quién) que existan entretenimientos como la Bruni, con su saberposar tan natural como su cutis impoluto e hidrogenado con cargo a los presupuestos de su país, y ese señor bajito que siempre le sujeta la mano como si estuvieran a punto de cruzar un paso de cebra permanente, que tengan la deferencia de visitar a unos plebeyos –en este caso sólo con “y”- como nosotros que apenas tenemos algo que aportar, y menos que decir, a esta sociedad. Lo sé. Siempre habrá algún pastor sin rebaño que me dirá que las naciones y sus economías se sustentan en el trabajo de los peones de base como tú. Venga está bien, y como yo. Una gilipuertez totalmente desmontable. Veréis. Es fácil imaginar que la visita, el cenorrio y los diferentes festejos que se calzaron nuestros dirigentes durante el G20 (a muchos nos cuesta entender el funcionamiento del punto G singular, como para entretenernos con los otros 19) o en estos últimos días a propósito de la visita del vecino dúo sacapuntas, han sido de chupa pan y moja, ¿cierto? Pues –todos conmigo- si a día de hoy hay más parados en Europa que espectadores vieron la final de la Eurocopa, y se han podido costear estas romerías sin apuros, por lo menos para ellos, convendréis conmigo que no les hacemos falta para nada. Ya veréis como el próximo grito en el marketing político será una nueva propuesta de elecciones populares. Es decir, dos docenas de políticos eligiendo entre millones de papeletas, una por ciudadano, a sus futuros gobernados y cada uno a su casa y Dios en la de todos.
Precisamente gracias a Él –y no se aceptan réplicas en este punto- al cierre de estas líneas nos consolamos con una gran noticia: uno de los enfermos a causa de la gripe porcina era dado de alta, a pesar de ser portador del virus asegurando que había reaccionado bien al tratamiento. Una información esperanzadora para un país riguroso donde los haya y muy poco dado a las chapuzas, que ofrece sistemas de diagnóstico tan eficaces como el “me quiere no me quiere”. Gracias a este procedimiento, un paciente al que se le declaró sano una noche fue llamado a filas al día siguiente desde otro hospital diferente, que esta vez había deshojado la margarita empezando por los pétalos pares. Por si las moscas, he decidido ampliar mi factura del móvil para hacer todas mis comunicaciones sociales a través de él, incluido con mi perro Inem. Sé que nunca me fallará y que, aunque no me lo diga, agradecerá que mi
aliento se aleje de su hocico por unos días.
domingo, 22 de febrero de 2009
Más allá de la televisión
Vamos a cerrar este fin de semana de febrero con algunas de mis sugerencias para que ocupéis vuestro tiempo, si os da la gana por supuesto. Visto el recital escabroso que en los últimos días nos ha ofrecido la pequeña pantalla y una parte de la prensa escrita, os voy a echar un cable por si decidís cambiar algunos hábitos de ocio.
Mis tres propuestas son:
- Hazte con un ejemplar de "El factor humano", el último y fenomenal libro de John Carlin en el que relata cómo se las ingenió Nelson Mandela para forjar la unión de un país quebrado, gracias al deporte. Más didáctico que 24 horas de "Quieres ser millonario" o una charla de un café de tiempo con Eduard Punset.
- Engánchate a "Mad Men", la serie yankee que ha roto todos los moldes en los últimos años. A los que os interese o tengáis curiosidad por el mundo de la publicidad, el marketing o la comunicación disfrutaréis tela marinera. A los que ni os vaya ni os venga este mundillo, también os interesará conocer como los que están al otro lado tratan de influirnos en nuestros gustos y hábitos de consumo, y de qué manera lo consiguen. Recordad que no es malo irse a la cama sabiendo algo más. Incluso, aunque después no podamos cobrarlo.
- Como banda sonora para la lectura anterior, os propongo el último trabajo de Antony and the Johnsons, "The crying light". Pura magia, querido Tamariz.
Cita postuaria: "La soberanía del hombre está oculta en la dimensión de sus conocimientos." (Francis Bacon)
martes, 17 de febrero de 2009
50 años de tele en Barcelona
de la llegada de la señal de televisión a Barcelona
Comentarios como “Ahora no podríamos vivir sin la televisión” o “¿Viste anoche el partido por la tele?” son normales en nuestra sociedad occidental que vive inmersa en la era de la tecnología. Y la tele ya es una miembr@ más de la familia, de la apagada analógica a la realidad digital, del blanco y negro al color, de lo local a lo global. Pero, ¿por qué hablo de la tele? Pues porque este fin de semana se celebrará el 50º aniversario de la inauguración de las emisiones de televisión en Cataluña. Y se hizo el 15 de febrero de 1959 con la retransmisión del partido de fútbol Real Madrid – F.C. Barcelona. El fútbol es el fútbol. Presente hasta en la sopa.
Seguro que algun@ de vosotr@s habrá deducido qué camiseta defiende la buena de Esther. Bromas a parte, para haceros una idea de el nivel de desarrollo de nuestra sociedad por aquel entonces os acompaño la información con algunas de las cosas que sucedieron tal día como ese de 1959 en el resto del mundo:
- Nacía Alistair Campbell, cantante de la formación UB40.
- Antonio Segni fue nombrado primer ministro de Italia.
- El Times anunciaba: “Hallazgos en el Ártico Apoyan la Teoría de Temperaturas Globales en Ascenso",
viernes, 13 de febrero de 2009
El caminar o tropezar de la prensa
Estimulado por la lectura del recomendable blog de Iván Pino, me he visto en la necesidad de sumarme a una reflexión que hace tiempo que me ronda por la azotea. Pino, tras la pregunta ¿Qué será de la prensa?, expone un análisis sencillo pero directo de la situación actual de la profesión desde el interior de sus tripas. Resulta curioso que el diagnóstico que realiza todo un profesional de la comunicación como él, coincida con la visión de muchos otros mortales que sin más información que la que reciben directamente de los medios, logran deducir sin apenas esfuerzos la misma composición de fuerzas que nos mueve o, todo lo contrario, nos retiene. Es decir, consiguen identificar ipso facto los hilos que unen las diferentes informaciones y los medios de los que proceden, con los diferentes lobbys y grupos de poder que dirigen nuestros designios.
El debate se respira en la atmósfera y tal vez podamos sacarle algo de provecho. Hacia dónde debe evolucionar la prensa o si debe recuperar algunos valores de antaño que la convirtieron en el estandarte de una libertad que hoy disfrutamos -o así debería de ser-, son algunas de las cuestiones. Ahora toca mojarse.
Para desdramatizar, acto seguido os propongo un caso práctico que nos permitirá conocer aún mejor una de las bastardas derivaciones que padece hoy el periodismo, siempre desde un prisma cómico para quitarle hierro al asunto. El siguiente vídeo es cortesía de nuestros amigos de Sé lo que hicisteis de La Sexta.
Cita postuaria: "Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala". (Albert Camus, 1913-1960)






















