viernes, 12 de marzo de 2010

La infancia marca nuestra felicidad futura

Leo una interesante entrevista al ciéntifico Eduard Punset en la que, entre otras muchas cosas, habla de la importancia de la comunicación entre los padres -o tutores- y los bebés en los primeros años de vida y la transmisión fluida de sentimientos. Punset asegura que lo que ocurre en la infancia "es determinante" para el futuro desarrollo personal y social de la persona, y señala las dos herramientas con las que todos debemos contar al cumplir 6 años:  

"[...] Una, con la autoestima suficiente para poder lidiar con el entorno, con el vecino... No se debe dejar llorar mucho tiempo seguido a los niños, ya que así se sienten queridos, que son fuertes...; otra, con las ganas de seguir profundizando en el conocimiento de los demás, consecuencia de lo bien que les han tratado. Estas dos cosas son fundamentales; o las tienes a los seis años o no las tendrás nunca"... [+ en XLSemanal]

En ese sentido, según el científico catalán, todos los estudios demuestran que lo que nos ocurra en nuestros primeros años de vida dejará su huella para el resto de nuestra existencia. Para guiar a los padres en la educación emocional y cognitiva de nuestros hijos, Punset nos facilita algunas pistas:

Cinco consejos para hacer de un bebé un adulto capaz y feliz

«Los bebés son una unidad de I+D. Su cerebro establece conexiones a una velocidad que jamás volverá a alcanzar. ¡Duplica su tamaño! Lo que aprendan en esa etapa marcará su vida adulta.

1. EL BEBÉ ES DEPENDIENTE. NO LE DEJE LLORAR
Hay quien defiende que es bueno dejar llorar al niño un rato o hasta que se canse. Esto es `opinable´, pero lo que es seguro es que los bebés no pueden gestionar un estrés excesivo. No pueden deshacerse de su propio cortisol. Los adultos hemos descubierto maneras de gestionar el estrés: llamar a un amigo o tomar una copa o un té. ¡Pero los bebés, no! Y a ellos les resultan estresantes cosas muy pequeñas ¡porque les va en ello la supervivencia!

2. LA AUTOESTIMA ES VITAL. DÍGALE QUE LO QUIERE
A los seis años debes tener dos cosas fundamentales o no las tendrás ya: la primera, la autoestima suficiente para lidiar con el vecino; y la segunda, la consecuencia de lo bien que te han tratado: que te den ganas de seguir profundizando en el conocimiento de los demás. Para conseguirlas, es fundamental que te quieran y que te lo hayan hecho saber.

3. UN BEBÉ NO NECESITA VIDA SOCIAL
Hay madres que dejan a su hijo en una guardería porque creen que el bebé necesita socializar. ¡En absoluto! Lo que precisan es atención y cuidados de alguien que los conozca bien. Hay que replantearse cómo cuidamos a los bebés, ¡y con esto no quiero decir que la mujer se quede en casa! Pero es imprescindible crear sistemas para ayudar a los padres.

4. PREMIAR ES MEJOR QUE CASTIGAR
Los niños reaccionan mejor ante las recompensas. ¡Atención, papás y abuelos: es mejor ignorar las maldades de los bebés y recompensarlos cuando hacen las cosas bien! Distinto es cuando se trata de adolescentes. Con ellos es más eficaz el castigo. ¿Por qué? No lo sabemos todavía, pero quizá tenga que ver con que requiere mayor inteligencia cambiar de proceder cuando te equivocas que repetir aciertos cuando te premian por ello.

5. EDUCACIÓN EMOCIONAL
La disminución de la violencia y el altruismo están vinculados al aprendizaje emocional. Y para ello es clave enseñar al niño a gestionar sus emociones. Hacerlo, aumenta en más de un diez por ciento el rendimiento de los alumnos. Demostrado. El siguiente paso es desaprender, renunciar a los prejuicios que nos impiden avanzar. A los niños, en lugar de preguntarles cuando salen del colegio «¿qué has aprendido hoy?», deberíamos preguntarles «¿qué has desaprendido hoy?».

Cita postuaria: "Siempre hay un momento en la infancia en el que se abre una puerta y deja entrar al futuro". (Graham Greene, 1904-1991)

4 comentarios:

Papás dijo...

Antes, no hace mucho tiempo, pongamos 50 años, y en este país, aunque nos parezca extraño, lo fundamental que había que hacer con un hijo era: alimentarlo. Creo que todos estamos de acuerdo en que es algo primordial, vital y que fue difícil en aquellos tiempos. Después venian cosas como el vestir, trabajar para ayudar en casa (aunque tuvieras 5 años) y como cosa excepcional ir al cole. Gracias a Dios (aunque no me gusta esta expresión), las cosas han ido cambiando en nuestra sociedad. Hace ya tiempo que nuestros niños ya tienen satisfechas esas necesidades básicas y entonces aparecieron otras, como la educación. Los pediatras, entre otros muchos profesionales, tuvieron la osadía de indicarnos como podiamos educar a nuestros hijos y aquí empezó el problema. Dijeron que no había que coger a los niños cuando lloran, que había que dejarles llorar aunque nos pareciera una aberración. Y esto, como todo, es interpretable. Las mamás, no dudo que por falta de experiencia o por idolatría (también ya superada) al profesional, se lo tomaron al pie de la letra. No creo que la intención fuera esta, la de dejar llorar al bebé porque sí. El doctor Carlos González, apunta como una de las razones para escribir su libro "Bésame mucho", la de ver en su consulta como una madre lo intentaba todo para calmar a su hijo menos cogerle en brazos. Él le preguntó porque no lo hacía y su respuesta fue: ¿a, pero puedo cogerle?, como los pediatras decís que no les cojamos en brazos...Ni tanto, ni tampoco, diría yo. También hay que distinguir las edades. En el mundo sanitario hay una nomenclatura que delimita muy bien las características del bebé. A un niño recién nacido y hasta el mes de edad se le llama neonato. Desde ahí hasta el año es un lactante. Y después ya es un niño, menor o personita, como querais. A un neonato, ya bastante "putada" le hemos hecho con haberlo expulsado a este mundo, en donde tiene que, para empezar, respirar. Sí, eso que nosotros hacemos hasta dormidos, para él es el mayor esfuerzo que ha realizado nunca. Después lo envolvemos en algo que debe ser lo más incomodo del mundo: un pañal (probadlo). Y encima no deja de oir ruidos estruendosos, luces que le ciegan, movimientos bruscos y lo peor, frío o calor. No creo que haya que tener muchas luces, simplemente compasión, para justificar el tener en brazos a ese bebé, cerca del corazón de su madre, que es lo que lleva escuchando toda su vida, y no dejarlo "tirado" en un colchón medio duro, arropado con cosas que le molestan y no dándole lo más parecido a lo que tenía en el útero, calor humano. A mí me han llegado a decir, en la clínica, que mi niño no tenía ni dos días, que no lo tuviera tanto en brazos porque lo iba a malacostumbrar, y para más inri era una persona que no había tenido ningún hijo (no doy más detalles).

Papás dijo...

Hay que saber cuando puedes empezar a educar, a acostumbrarle al mundo exterior, a enseñarle que ahora es tiempo de dormir, que ahora mamá no puede cogerte y tienes que conformarte con que te mire y te sonría...Porque las mamás también tienen derecho a desayunar tranquilas, a ir al baño sin carreras por el pasillo o quedarte a medias (no os riais que es cierto), a ducharte con normalidad, a vivir...Porque por dejar a un niño llorar 1 minuto no eres una mala madre, porque con un lactante tú ya interactúas, te conoce, te mira y te sonríe, llora cuando le hablas seria, juega con sus juguetes...puedes empezar a educarle.
Hay que encontrar un término medio, ni saltar como si tuviéramos un muelle en el culo cada vez que gime o empieza a llorar, ni dejarle sin ninguna razón que se ponga rojo como un tomate y empañado en lágrimas. No creo que ninguno de los dos extremos sean buenos ni para la mamá ni para el bebé. Si el niño, durante su primer año, se da cuenta de que nos tiene a merced, creo que son evidentes las consecuencias que eso puede tener. Hay muchas formas de educar, formar una buena autoestima, seguridad, competencia, tantas como niños hay en el mundo.
Así que mi consejo es que no escucheis los consejos, bueno, al menos no al pie de la letra, creo que es tan sencillo como tratarlos como a nosotros nos gustaría ser tratados, unos dias o momentos necesitamos más mimos, otros dias necesitamos más intimidad y estar a nuestro aire, otros dias quiero dormir hasta las tantas y otros me basta con 7 horas. Besos y paciencia. Gracias por enviármelo Hector.

Anónimo dijo...

Siempre pensé que educar a un hijo era la cosa más difícil del mundo..y el tiempo me da la razón. Además de tener en cuenta todo lo que decís, hay que estar pendientes del entorno y de la propia personalidad de los peques e intentar lidiar con todo ello para que puedan ser buena gente el día de mañana y además felices (que no siempre una cosa va con la otra).

H_Romero dijo...

Papás, os agradezco mucho vuestros comentarios y consejos y más aún sabiendo que proceden de dos titulados en paternidad por Harvard. Dejadme que os diga que vuestro family-blog es divertidísimo. Me río yo del lenguaje de Pandora -Avatar- cuando leo el "collguisadense".

Anónimo -o anónima tal vez debería decir, no lo sé- la mayor satisfacción que pueden darme es que mi hijo sea un ben tipo, querido por los suyos y que no se corte en demostrar que los quiere. Sentido común y paciencia son las recetas. El punto de sal y el aroma que despida lo pondrá él.