lunes, 26 de octubre de 2009

Porque la vida puede ser maravillosa

Estos días, gracias a un trepidante zapping televisivo a caballo entre biberones y pañales al peso, me topé con una joya musical que tras perseguirla implacablemente en la red hasta atraparla, me transforma en cada escucha. Se trata de la versión del Knocking on Heaven's Door de Dylan en las cuerdas vocales de Antony & The Johnsons. Es darle al play y el yugo de la rutina se diluye y pasan a ocupar su espacio las pequeñas grandes cosas. Una sonrisa de la madre de mi hijo, la mirada de Bruno, que pronuncia papá sin saberlo cuando con la palma de su mano sujeta mi pulgar para rodearlo con sus dedos, el efecto rejuvenecedor de un nieto en la vida de unos abuelos que han pasado a ser el pie de apoyo de la economía del país con la peor conciliación laboral que se ha conocido jamás, o las llamadas perdidas de los amigos que se mordían las uñas intentando ganar la carrera por adivinar cuándo pasaríamos de ser hijos a padres...

Y entonces vuelvo a escucharla.



Cita postuaria: "Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos. No obstante el regalo más valioso que se les puede dar, es desarrollarles la conciencia". (John Gay, 1685-1732)

PD: Para los que os interesó el post anterior, aquí os dejo el artículo Su vida no pudo ser maravillosa, una aproximación a la vida y epílogo de Andrés Montes.

2 comentarios:

Aneralia dijo...

La vida puede y es maravillosa con todas esas cosas que tu has redescubierto. Atrapa con un haz de luz esos pensamientos para que no vuelvan a difuminarse entre tienieblas, para no volver a olvidar que la vida no es solo sobrevivir, que tenemos una oportunidad de vivirla y de amarla, de exprimirla y disfrutarla.
Besos de miel.

H_Romero dijo...

Si lo que tú has expresado se parece a lo mío, es pura casualidad. Tus palabras están inmensamente mejor hilvanadas.

Un placer tenerte por aquí.